6/12/15

Mozart: el Gran Genio Masónico

Daniel Rodriguez Navas (Septiembre 2005)

Que las Sociedades Secretas están muy de moda últimamente no es algo novedoso que se vaya a descubrir aquí.

Desde hace algún tiempo, es tema recurrente en portadas de libros, jornadas de investigación, programas de televisión y radio, futuros estrenos en el celuloide, etc….
Es algo que, debido al boom de determinados best-sellers (no sólo de ahora), inunda nuestro devenir diario.

Mucho se habla de Templarios, Alquimistas, Illuminati, Masones, Rosacruces, pero…
¿Existieron realmente estas Sociedades?. ¿Qué era o es una Sociedad Secreta?. ¿Cómo se formaban?. ¿Qué perseguían?. ¿Quiénes pertenecieron a ellas?.

Y siguiendo con las interrogantes, ¿quién no ha oído hablar de Mozart?, ¿perteneció el músico a una de éstas Sociedades?, ¿influyó ésta pertenencia en sus composiciones?...

Breve historia de la Orden

La Masonería surge básicamente de las corporaciones de obreros de la construcción en la Edad Media.
Los canteros alemanes y los constructores ingleses no sólo constituían asociaciones de oficios, sino que formaban “hermandades” donde se aprendía y practicaban teorías secretas sobre sus respectivos oficios y artes.

La Masonería ante todo, pretendía llenar una necesidad del espíritu humano: la de buscar la superación personal y encauzar las potencialidades individuales hacia un bien común.


Como tal, esta Sociedad toma cuerpo a finales del siglo XVII en Inglaterra.
Anterior a esto, en países como Alemania, Francia o Italia, se enseñaban en las cofradías de constructores (o masones) las artes que debía dominar un maestro constructor, además de impartirse principios de moral y buena conducta, garantizando así la armonía de estas cofradías.

Debido a las obras construidas por los masones (la mayoría de estilo gótico) se establecieron relaciones entre artistas y obreros del mismo gremio que trabajaban bajo las órdenes de “maestros” arquitectos, los cuales eran requeridos para emprender nuevas obras en otras ciudades o países.
Al tener que viajar, era lógico que buscasen en la nueva ciudad o país, la ayuda de miembros de su misma profesión o arte.


De esta necesidad de ser atendidos, así como de salvaguardarse de no admitir entre sus miembros a personas que pudieran romper y desestabilizar su armonía, surgió la necesidad de crear una serie de signos secretos de reconocimiento, y la jerarquización de la Orden en tres grados: aprendiz, compañero y maestro.

Entre los siglos X-XIV, se realizaron en Inglaterra y Escocia grandes obras, para las cuales se precisó la presencia de constructores alemanes que arribaron a las islas no sólo con su saber arquitectónico, sino también con las costumbres de sus propias logias.
Debido a este gran influjo, nacieron las logias escocesas e inglesas.

A comienzos del siglo XVIII se constituyó en Londres una Gran Logia, naciendo así lo que en nuestros tiempos conocemos propiamente como Masonería, afianzándose definitivamente hacia 1723 cuando, tras recopilarse un total de 39 ordenanzas generales, se elaboró una Constitución, primer fundamento legal de la Orden.

La Masonería como tal prosperó rápidamente, no solo en Inglaterra sino también en países como Francia, llegando a contar entre sus miembros más ilustres a: personajes importantes de la nobleza, de la familia Real Inglesa, o personajes tan distinguidos e importantes para la historia como Voltaire, Rousseau, Alejandro Dumas, Napoleón, Goethe, Federico el Grande, Lincoln, Franklin, Wagner, Beethoven o Mozart.

¿Mozart?, se preguntará el lector…
Pues sí. También el mayor genio de la música fue miembro destacadísimo (como veremos a continuación) de una de estas Sociedades.
Conozcamos pues a ese otro Mozart: al Mozart Masón.

Biografía de un genio

Wolfgang Amadeus Mozart nace en un entorno familiar muy musical un 27 de Enero de 1756 en la ciudad austriaca de Salzburgo.
Hijo de un reconocido compositor y violinista de la época, Leopold Mozart, fue éste quien le inculcó el amor y la pasión por la música, siendo además su educador musical, consejero e instructor desde su niñez.

Genio precoz desde sus inicios (con tan solo 3 años ya interpretaba piezas al piano), con 6 años acompañó a su padre y a su hermana (Nannern) de gira por Europa a modo de exhibición por parte del progenitor, alcanzando un gran y sorprendente éxito en ciudades como París, Munich o la mismísima Viena, cuna de la música por aquel entonces.

Fue en Viena sonde se instaló junto a su familia a la edad de 11 años, y es aquí donde comienza la carrera meteórica del prolífico compositor, no exenta de altibajos y claroscuros pese a su fama reputada.

En 1769 fue nombrado maestro de conciertos del príncipe-arzobispo de Salzburgo, comenzando una serie de varios viajes que le condujeron a Italia, París, Viena o Munich.

En 1782 contrajo matrimonio con Constanze Weber, hermana de la que había sido el amor de juventud del compositor.

Ambos trabajaron dedicados a la música, él como profesor y ella como cantante, aunque los problemas económicos y de salud les perseguirían hasta la muerte de él.

El 14 de Diciembre de 1784 fue una fecha clave para el joven Mozart. Ese día ingresa en la Masonería, en la Logia Vienesa Zur Wohltätigkeit (Por la Beneficencia) con el grado de aprendiz y de la mano del Barón Otto Freiherr Von Gemmingen-Hornberg, al que Mozart había conocido tiempo atrás en la ciudad alemana de Mannheim.

En poco tiempo, Mozart llegó a alcanzar el grado de Maestro de la Logia (por aquel entonces penúltimo grado hasta alcanzar el de Gran Maestre) e introdujo en la misma a otras personalidades importantes, como fue el caso del también músico y compositor Franz Joseph Haydn.

En los sucesivos años, compaginó la creación musical de óperas (Nota 1) , conciertos, sinfonías (que le generaron paradójicamente grandes ingresos y grandes desastres de taquilla en sus estrenos, con afiladas y envenenadas críticas), con la creación de piezas, misas, cantatas, etc… para la Orden.

Sin lugar a dudas, estos últimos años de Mozart antes de que le sobreviniera la muerte, fueron los más productivos en cuanto a composición, principalmente de óperas.
De ésta época son las famosas Le Nozze de Figaro (1785), Don Giovanni (1787) o Cosí fan tutte (1790).

En el año de su muerte (1791), Mozart componía partituras compulsiva y febrilmente.
Mientras escribía La Flauta Mágica (de la que a continuación se dedica un apartado exclusivo) recibe un encargo de manos del emisario de un misterioso conde que se hacía llamar Walsegg: una Misa de Réquiem. (Hay quien afirma que este misterioso conde no era más que un miembro de la Orden).

En esos días, Mozart deliraba y sufría alucinaciones a causa de su enfermedad (Nota 2). Fruto de las altas fiebres, llegó a estar convencido que ese conde Walsegg no existía, y en realidad era su propia voz la que le anunciaba su muerte, siendo el encargo del Réquiem para su propia misa de difuntos.

El 5 de Diciembre de 1791 muere en Viena (ciudad que vio triunfar al niño y morir al hombre) el gran genio, dejando sin terminar la que llegaría a ser una de las más bellas composiciones de la historia.
Su discípulo F. X. Süssmayr fue el encargado de completar la partitura.

Mozart, pese a la enorme fama y reputación adquirida en su corta vida, fue enterrado, por falta de medios económicos para costear su sepelio, en una fosa común junto a 12 cadáveres más, sin que a su entierro acudiese nadie. Nadie. Ni siquiera su esposa.

Triste final para el genio más grande que ha dado la música.

La Flauta Mágica y su Simbolismo

A la muerte de Mozart, se contabilizaron un gran número de composiciones: 46 Sinfonías, 20 Misas, 178 Sonatas para Piano, 27 Conciertos para Piano, 6 para Violín, 23 Óperas y unas 60 composiciones orquestales.

Como miembro de la Orden, escribió para ésta gran cantidad de composiciones:

- Gesellenreise: Die ihr einem neuen Grade (El Trayecto del Compañero de Oficio): para la iniciación de su padre en la Orden, el 16 de Abril de 1785.

- An die Fraude, K.53: Lied sobre un texto masónico.

- De Profundis Clamavi: Salmo para coro y orquesta, adaptado por él mismo a la obra Francmasónica.

- Dir, Seele des Weltalls: Cantata compuesta para una celebración pública masónica.

- Die Maurerfreude “Sehen wie dem starren Forscherauge”: Cantata compuesta en Abril de 1785 en honor a Ignaz Von Born, Gran Maestro de Logias.

- Zerfliesset Heut, Geliebte Bruder: Canción escrita para dar la bienvenida a Logias recién formadas.

- Kleine Freimaurerkantate: Pequeña Cantata Masónica escrita y dedicada a su Logia Por la Beneficencia.

Pero sin lugar a dudas, es la ópera La Flauta Mágica su obra masónica cumbre, la que, a priori, mayor simbolismo posee y la más enigmática.

Resumiendo bastante el argumento (y para que el lector no se pierda con las explicaciones que siguen), la trama se desenvuelve en el antiguo Egipto donde Pamina, hija de La Reina de la Noche, es retenida contra su voluntad por el rey Sarastro. Para liberarla de su cautiverio, la reina convence al joven Tamino para que se presente ante el palacio del malvado rey y proceda a su liberación. Para ello, Tamino contará con la ayuda de 3 Damas de la Reina, 3 Muchachos o Espíritus Benéficos, una “Flauta Mágica” y la compañía de un inseparable Papageno, el hombre-pájaro.
A continuación veremos qué encerraban de oscuras las a priori buenas intenciones de La Reina de la Noche.

Si algún lector decide algún día acudir a ver ésta representación, observará cómo al comienzo de la misma surge de fondo la figura de una especie de dragón o serpiente.
¿Es casual esa figura?. Hay autores que defienden la idea de que no. Afirman que puede parecer un símbolo más que puede pasar desapercibido para el espectador, una parte más del escenario o del atrezzo,… pero posee una gran importancia, pues representa el Primer Guardián del Umbral, por el cual debe pasar todo candidato que desee completar su proceso de iniciación.

El siguiente apunte simbólico a destacar es sin duda el personaje de La Reina de la Noche, que según algunos estudiosos simboliza la vía lunar.

Este personaje aparece en dos Arias (Nota 3) totalmente contrapuestas, reflejo claro de la personalidad siniestra de este personaje.

En la primera de ellas aparece como la madre afligida de dolor, por haberle sido arrebatada su hija (Pamina). Seduce muy sutilmente al joven Tamino para que parta a rescatarla, prometiéndole la mano de Pamina, y sembrando de odio el corazón del joven príncipe hacia el rey raptor.

En la segunda aria pone un puñal en manos de Pamina para que la perturbada joven asesine al Venerable “Maestro” Sarastro.

Estas dos partes de la ópera ponen de manifiesto el antagonismo que existe entre los que practican la vía lunar o religiosa (que maneja a las masas en base al temor) y los Iniciados, que practican la vía solar (o vía iniciática, reservada a las élites, o a individuos plenamente calificados).

Para Mozart, La Reina de la Noche (acompañada de sus “tres” damas) representaba sin duda a la típica organización sectaria y lunar, la Iglesia Católica.

El tres, número muy significativo en la Masonería, se repetirá en varias ocasiones en esta ópera.

Para Tamino, Pamina lo es todo, es la purificación personalizada, el objetivo, el fin. Para llegar a ella deberá afrontar toda una serie de pruebas, “pruebas iniciáticas” que le conducirán a ese estado de purificación plena y absoluta, no sin antes vencer un largo camino o recorrido lleno de sufrimientos y, sobre todo, de dudas.

En referencia tanto al instrumento musical que da título a la obra: la flauta, como al papel que juegan los tres (de nuevo el tres) Espíritus Benéficos, señalar que la flauta es entregada a Tamino por las Tres Damas de la Reina para servirle de ayuda en su encargo de salvar a Pamina.
Dicho instrumento fue construido por el padre de la joven, usando para ello madera de roble (árbol que simboliza la sabiduría).
El papel desempeñado por los Tres Espíritus parece bien definido, sirven de conciencia. Ello queda de manifiesto en el pasaje en el que le comentan “…sé perseverante, paciente y guarda silencio…”.

Sea como fuere, Tamino, después de una larga y dura travesía en el recorrido de su “camino”, llega a las puertas de Los Tres Templos donde, sin poder evitarlo, le asaltan las dudas, los errores y los temores, surgiéndole una pregunta clave:
¿”…cuándo veré la luz…”?.

Pregunta cargada de honestidad, hecha por alguien dispuesto a reconocer y asumir errores y que, por cierto, todos deberíamos hacernos de vez en cuando, ¿no creen?. Yo desde luego, sí.

A modo de conclusión

Si aún no lo han hecho, no dejen de oír música clásica, no dejen de asistir a las representaciones operísticas. Se las recomiendo. Son todo un gran despliegue de escenarios, decorados, vestuario, voces potentes, palcos repletos de gente “VIP” enfundados en sus lujosos fracs., damas “bellísimas” rebosantes de pintura en sus caras, charlas “intelectuales” entre actos,….
Aun así, merece la pena asistir a una de ellas. Y si pueden, no dejen pasar la oportunidad de ver La Flauta Mágica.

Alguien dijo en una ocasión que la primera vez que se asiste a la Ópera, sales de ella admirándola para siempre, u odiándola de por vida. A mi me ocurrió lo primero.

Y repito, La Flauta Mágica es una buena ocasión para probar.

El motivo de este artículo no es el de exponer el gran descubrimiento del que esto subscribe de que Mozart perteneció a la Masonería, pues no es algo novedoso y más de algún lector puede que ya lo supiera. No. El propósito no es ese. Va más allá.

La intencionalidad y el deseo de escribir éstas páginas no es otro que el haber contribuido, en la medida de lo posible, para que el lector neófito en música clásica, se acerque a éste género musical y aprenda a oírla de manera distinta a como se la enseñaron en algún momento de su vida, y sobre todo, para que se pregunte y se interese por comprender su significado, sin necesidad de ser un erudito en aspectos musicales.

Seguro que a partir de ahora, cuando oigan los primeros acordes de cualquier Suite o de cualquier Adagio, se les despertará esa lucecita de alerta en sus mentes y se preguntarán…. ¿qué habrá querido decir el autor en estos compases?.....

Prueben, prueben. Ya me contarán.

Nota 1.- Ópera: Género musical que consiste en un drama presentado en escena con música.

Nota 2.- Hay autores que apoyan la tesis que fue envenenado por miembros de su Orden, al desvelar supuestamente los secretos de la misma en la ópera La Flauta Mágica. Hoy día se especula con que el óbito fue producto bien de un caso agudo de fiebres reumáticas, o a causa de una triquinosis, al ingerir carne de cerdo cruda o mal cocida. El mito de que fue asesinado por su envidioso y encolerizado enemigo Antonio Salieri, parece ser solo eso, un mito.

Nota 3.- Aria: Pieza musical para ser cantada por una voz solista, usualmente con acompañamiento orquestal y como parte de una ópera.

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