2/12/15

Teleportaciones misteriosas en el sur de España

José M. Garcia Bautista (Abril 2004)

Extraños sucesos paranormales de teleportación, pérdida y ganancia de tiempo en el Sur de España

Gerardo Vidal y su esposa visitaron en la noche del 3 de Junio de 1968 a la familia Rapallini en Chascomús (Buenos Aires). Tras cenar se marcharon a su casa en Maipú en otro punto geográfico de la capital bonaerense. Junto con los Vidal abandonaron la cena otra pareja, circulando ambos por la misma carretera nacional 2. La segunda pareja se alarmó cuando el vehículo de los Vidal no aparecía y tras desandar lo andado comprobaron con pábulo como no había rastro de ellos ni en la carretera y en los hospitales cercanos. Dos días más tarde los Rapallini recibían en su domicilio una llamada desde la embajada Argentina en México Distrito Federal...los Vidal circulando por aquella carretera nacional 2 dirección a Maipú (Buenos Aires) habían aparecido –sin saber cómo y por qué- en plena Centroamérica...en pleno estado de México D.F. Al llegar al aeropuerto de Buenos Aires el Sr. Vidal lucía las mismas ropas de la noche en la que estuvo cenando con los Rapallini y su señora sufría un fuerte ataque de nervios... Según el diario “La Razón” -de Argentina- el matrimonio Vidal irrumpió con su vehículo en una densa y tupida niebla, al salir de ella se encontraban en una carretera desconocida, el coche –un Peugeot 403- no tenía pintura...había sido “absorbida” y al preguntar donde se encontraban la respuesta fue asombrosa: en México D.F. ¡Habían transcurrido apenas 30 minutos y de estar en Argentina se encontraba ahora en México! Imposible...

Casos similares los encontramos en todos los puntos de la geografía mundial... el caso Rio Grande do Sul en Brasil, Montevideo o hay quién apunta que esta misma historia sucedió a un matrimonio que salió de Sevilla y apareció en Barcelona... historias paranormales o más bien leyendas urbanas modernas adaptadas a cada espacio y cada región del mundo.

Sin embargo puede que este tipo de historias no tenga un fondo tan imposible ni tan increíble como parece... En plena geografía andaluza, entre Sevilla y Córdoba, encontramos uno de esos lugares donde suceden extraños acontecimientos espacio-temporales... avances o retrocesos temporales sorprendentes que llenan de perplejidad al lector... Es la historia de Rafael C. S., empleado de una tienda de informática sevillana que se encontraba de viaje comercial por la geografía andaluza. Era un 15 de Abril de 2004 y conducía hacía la localidad cordobesa de La Rambla, paró a almorzar en La Luisiana, antes de llegar a la ciudad de las torres -a Écija- y proseguir hasta el citado pueblo cordobés. Desde este lugar a su destino distan casi 30 kilómetros y siendo las 15:00 h. se dispuso a seguir conduciendo escuchando las noticias...pensó que tenía tiempo aún antes de coger el desvío a su lugar de destino, y antes debía pasar por Écija no lejos de allí... Comenzó a conducir y apenas transcurridos dos minutos de la reanudación de su viaje y escuchando aún las noticias pudo ver el desvío de La Rambla...Rafael C.S. nos comentaba: “Sencillamente es que era imposible que me encontrara allí, me debían de quedar 30 Kms. de viaje aún ,unos 15 o 20 min. conduciendo, y me quedé helado cuando esperando llegar a Écija leí el desvío hacía donde me dirigía...¿Dónde había dejado Écija?¿Y el tiempo transcurrido? ¿Y los kilómetros entre medio?...Me apresuré y aparqué a un lado de la carretera, donde primeramente pude, comprobé los recibos del almuerzo donde figuraba la hora..., y llamé por teléfono móvil a mi sucursal en Sevilla pero nadie lo cogía, llamé al móvil a varios compañeros pero ninguno respondía a las llamadas...y las noticias aún no habían acabado...era imposible... Las llamadas las tengo realizadas desde mi móvil como refleja el histórico pero a ninguno de los que llamé les llegó jamás...” Nuestro protagonista muy alterado y nervioso ,seguía respondiéndonos a nuestras preguntas destacando de ellas: “algo me sorprendió mucho y es la presencia sobre mi de una extraña nube que no se movía...” Rafael llegó a La Rambla y llamó a varios de sus compañeros que trataron de calmarlo, al día siguiente las comprobaciones y la repetición de su relato hizo que afloraran aún más los nervios en este asustado testigo de las repentinas ganancias ,o pérdidas ,temporales de este enclave sevillano-cordobés.

Y no es el único ya que Guillermo A. D., otro comercial de una conocida marca de refrescos ,tuvo otro extraño suceso en esta misma carretera en dirección a Córdoba capital el 3 de Marzo de 2004. “Circulaba por la N-IV de Sevilla a Córdoba, eran las 13:30 h. y estaba muy cansado... Recuerdo que conducía entre bostezos y al pasar junto a Écija ya no pude más y se me fueron los ojos...fue una cabezada, sólo recuerdo que me despertó el sonido del claxon de un coche ¡¡¡a veinte kilómetros de donde pegué la cabezada!!! Y lo recuerdo perfectamente por que había acabado de pasar junto a Écija... sin embargo al despertar estaba ya a la altura de La Carlota...¡¡¡a veintitantos kilómetros de allí!!! Paré en una gasolinera y traté de convencerme de que aquello no había sucedido pero el cuentakilómetros no mentía...” Y es que el vehículo de Guillermo estuvo “guiado” durante casi veinte kilómetros por unas manos invisibles...o tal vez por un conductor “dormido”...

Otros trabajadores de la carretera comentan esas mismas impresiones cuando viajan por esta carretera, mecánicos ,comerciales y viajantes hablan sin parar de sucesos de ganancias de tiempo traducidas en un avance kilométrico o pérdidas casi imposibles...Es el caso de Pedro E.F. ,comercial, tras un viaje de Sevilla a Córdoba y Jaén, el 10 de Febrero del presente año ,se disponía a salir de la ciudad califal...circulaba a la altura de Écija cuando decidió parar a estirar las piernas y repostar gasolina...Diez minutos después reanudó la marcha.” No hacía buen tiempo y el coche entró en una especie de tormenta, llovía fuerte y bajé la velocidad. Recuerdo que al salir de la tormenta parecía que no estaba donde mi cabeza pensaba que debía estar, debía estar llegando a La Luisiana y sin embargo el paisaje no era lo que yo esperaba...,estaba harto de pasar por allí todos los días...Seguí conduciendo cuando me quedé estupefacto...vi un cartel con la salida a Guadalcázar, casi al inicio de mi viaje...aquello era imposible. Cogí el ticket de la gasolinera de mi bolsillo y vi como era de un punto de cerca de Écija ,de apenas diez minutos antes...¿cómo era posible? Prefiero no recordar aquello pero me vi muchos kilómetros atrás y desorientado por todo...” ¿Teletransportado en el espacio? ¿Olvido? ¿Despiste?

Ángel Santamaría conducía con su vehículo en dirección a Sevilla procedente de Córdoba vía Madrid. Cuando había sobrepasado la localidad sevillana de Écija entró en un profuso banco de niebla, eran las 23:00 h. de la noche de un 22 de Enero de 2004 : “estaba de regreso a Sevilla, recuerdo que me iba diciendo todo el camino que a ver si para las doce había llegado ya a casa... Al entrar en aquella niebla eran sobre las once de la noche y recuerdo que disminuí la velocidad por que no veía nada ...conduje tal vez diez minutos y la niebla se fue “aclarando” pero algo no iba bien...miré el reloj del coche y marcaba casi las cuatro de la madrugada... ,el móvil se había quedado sin baterías y el coche no andaba bien pero tampoco parecía estropeado...Pasé junto a un cartel que marcaba: “La Luisiana” y me dije: eso es imposible...acabo de pasar y sobrepasar La Luisiana hace diez minutos...pero nada en los relojes iba bien. Al llegar a Sevilla comprobé con horror como la hora cierta eran las cuatro de la madrugada y yo no se donde eché todo ese tiempo...es increíble, parece una locura pero me ha sucedido a mi...no me lo creería nunca...”

¿Qué está sucediendo en esta zona de la geografía sevillana? ¿Qué les sucede a conductores y automóviles? ¿Qué es de ellos durante ese tiempo perdido? ¿A que obedece todo este extraño fenómeno? Demasiadas preguntas a un fenómeno, nos tememos, con escasas respuestas. Desconocemos tantos enigmas de nuestro mundo que ante cualquier fenómeno de esta índole el único apelativo que nos queda para calificarlo es como inexplicable... Estamos enfrascados en tratar de descubrir y desvelar los misterios del Universo cuando tal vez los mayores misterios los tenemos aún sobre nuestra Tierra.

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